11 de marzo de 2011

MI NIÑO SE HACE PIPI, LA ENURESIS NOCTURNA

1. ¿QUÉ ES LA ENURESIS NOCTURNA?


Llamamos enuresis al hecho de que un niño o niña, llegada cierta edad, aproximadamente los 4 años, aún moja la cama por la noche, habiendo descartado posibles problemas orgánicos.

Esto significa que para llegar a la conclusión de que estamos ante un niño enurético es importante haber hecho previamente exámenes clínicos que han dado un resultado negativo, que no se trata de una enfermedad urinaria, o una malformación, una cistitis, lombrices, fimosis en los niños, vulvitis en las niñas, etc.
Nos podemos encontrar con 2 tipos de enuresis: el niño o niña que nunca ha dejado de hacerse pipí, es decir, que sigue presentando una incontinencia urinaria, o bien que durante un período más o menos largo ha aprendido de forma correcta el control del esfínter urinario y de repente comienza de nuevo a manifestar esa incontinencia.
En cualquiera de los dos casos, para los padres supone una gran preocupación y angustia, y lo que más desconcierta es el no saber qué hacer para prevenir la micción, puesto que el niño tampoco se da cuenta de que está orinando. Esta angustia e irritabilidad que se manifiesta en los padres no se debe tanto al hecho de que el niño se haga pipí sino más bien lo que conlleva, es decir, el pijama mojado, la cama, el hecho de que su hijo se despierte, el tener que levantarse,... En fin, es una experiencia bastante frustrante para los padres y, evidentemente, también para el niño o niña que lo sufre.

2. ¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA ENURESIS?

Hay que decir que en el desarrollo de la enuresis intervienen muchos factores y que el hecho de que aparezca este problema dependerá de cada caso, es muy difícil determinar cuál de estos factores ha sido el desencadenante. En cualquier caso, lo 1º a tener en cuenta es que el Sistema Nervioso que controla la vejiga haya adquirido cierto grado de madurez. Cuando es pequeño esa capacidad está muy disminuida, lo que significa que el niño no puede distinguir aún cuándo tiene que orinar y cuándo no. Entre un año y medio y 2 años y medio empieza a saber cuándo su vejiga está llena y que necesita vaciarla. A esta edad, su capacidad de retención aún no está desarrollada y los padres o cuidadores se encargan de interpretar el mensaje, por ejemplo, el niño está jugando y de repente muestra una expresión extraña, o bien comienza a moverse y coloca su mano encima, indicando que tiene ganas. Al año siguiente habrá aprendido la rutina de ir al baño solo. Entonces lógicamente los padres piensan que si el niño ha aprendido a dominar la micción durante el día también podrá hacerlo en la noche, pero muchas veces no ocurre así, y es entonces cuando deben profundizar en el tema para ver lo que interfiere en esa evolución. Se considera que desde los 4 años el tamaño de la vejiga sufre su mayor desarrollo y aquí las micciones tienen que empezar a desaparecer.
En la mayoría de los casos se tacha de “inmadurez” a los niños que continúan padeciendo enuresis a partir de los 3 años, pero en la mayor parte de las ocasiones no es ésta la causa que la provoca. Lo que sí es cierto es que estos niños presentan una disminución de la capacidad de la vejiga, es decir, que muestra señales de que está llena antes de tiempo, y ocurre que la frecuencia con que va al baño es mayor, aunque el volumen no aumenta (va muchas veces al día pero es poca cantidad).
Otra idea que se suele tener es que tienen un sueño muy profundo o que está soñando con agua, pero se ha comprobado que son las sábanas mojadas las que sugieren esos sueños, esas imágenes, y no al revés. Además, las micciones nocturnas se producen en el primer tercio de la noche, que aún no se está soñando y sí es cierto que aquí se produce un aumento de las contracciones de la vejiga, por lo que este movimiento involuntario podría originar la micción.
Otra causa son las influencias ambientales y las primeras experiencias de la infancia: parece ser que aumenta la enuresis en niños que está expuestos a presiones económicas, familiares o enfermedades. A partir de los 3 años el aprendizaje del uso del lavabo puede convertirse en un foco de tensiones y las medidas demasiado drásticas pueden forzar la aparición de la enuresis, por la tensión que esto crea.
En el caso de que se trate de un niño que aprendió correctamente los hábitos de limpieza y haya dejado de mojar la cama y vuelva a reincidir más tarde, podemos valorar, además de las causas anteriores, el tema de los celos. Muchas veces, si hasta ese momento era hijo único, se puede sentir desplazado en un segundo plano por el recién nacido. La angustia vivida por esta nueva experiencia puede dar como resultado la aparición de la enuresis. También se han dado casos en que el foco de los celos sea otro miembro nuevo como otro padre si la madre ha quedado viuda o estaba separada. El niño siente que debe compartir el cariño que hasta entonces era de su exclusividad.
Y como no, la herencia. Parece ser que este es el factor que más contribuye. No hay por ahora ningún especialista que afirme que es una patología hereditaria, pero parece ser que esta circunstancia, junto a otros factores, forma parte del cuadro clínico.

3. ¿QUÉ ES LO QUE NO SE DEBE HACER?

Algunos padres no comprenden la verdadera naturaleza del problema y pueden reaccionar de una forma hostil, como por ejemplo castigarlo u obligarle a acostarse con pañales, pero lo que ocurre con estas medidas es que el niño se sienta frustrado, culpable y por consiguiente angustiado, lo que contribuirá a que se alargue más el problema.
El niño que padece esta problemática no lo sufre sólo en casa, sino que tarde o temprano sus relaciones interpersonales se verán afectadas. Le dará vergüenza ir a casa de un amigo a dormir, o ir de colonias, excursiones,... Así que el pensar que lo hace “a propósito” es un error, pues él o ella es el 1º que no desea hacerlo. No lo hace para molestar, sino porque está dormido y es incapaz de controlar su vejiga.
Relacionado con este punto, el de ir a pasar fuera de casa alguna/as noches, muchos padres impiden que sus hijos acudan con el fin de que no pasen la vergüenza de que se rían de él, que quede en ridículo ante otros niños, pero también esto es un error. El niño/a debe hacer la vida normal de los de su edad y privarlo de actividades que son de por sí gratificadoras para su desarrollo sólo harán que angustiarlo más. En estos casos debemos avisar a los monitores o profesores del problema que presenta para que estén al tanto durante la noche. Es algo que sucede con mucha frecuencia y ellos están acostumbrados.

4. ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDAR A UN NIÑO QUE PRESENTA ESTE PROBLEMA?

A los padres les animará saber que gran parte de los niños enuréticos son capaces de reducir la frecuencia y que algunos de ellos consiguen erradicarlos por completo. Antes de iniciar un tratamiento hay que saber que la resolución requiere grandes dosis de paciencia, perseverancia y cooperación por parte de los padres y del mismo niño. Que los resultados tardarán algún tiempo en llegar y que a veces su hijo puede recaer.
Primero de todo conseguir un ambiente relajado y que haya una buena interacción entre padres-hijo. Si estamos convencidos de que habrá éxito y estamos dispuestos a afrontar los problemas que surjan será mucho más fácil. Sobre todo es importante que su hijo desee realmente dejar de mojar la cama y que los padres estén dispuestos a brindarle toda su ayuda.
Hoy en día se puede abordar por 4 vías distintas: el desarrollo de la responsabilidad, el aumento de la capacidad retentiva de la vejiga, el condicionamiento y la medicación. Las 4 pueden ser abordadas al mismo tiempo o bien sucesivamente.
Sobre todo recalcar que si se ha llegado a tener finalmente una postura represiva o de castigo, debemos mostrar al niño nuestro error y hacerle saber que a partir de ahora las cosas irán más relajadas.
Con el desarrollo de la responsabilidad se pretende que el niño aprenda a ser responsable de sí mismo y por tanto es importante que se le presente como un privilegio y una oportunidad, no como una carga o un castigo. Se conseguirá que se sienta orgulloso de que se confíe cada vez más en él y en su capacidad para ser independiente. Aquí el sistema de premios es imprescindible, es decir, que cada cosa que haga relacionada con una mayor responsabilidad se le reforzará positivamente. Los padres saben muy bien cómo hacer esto, a veces basta simplemente con un “estupendo, lo haces muy bien”, pero puede ocurrir que se necesite otra clase de premio, como ir al cine, al parque, o algo que sabemos será de su agrado. Debemos tratarlo como a un niño, no como a un bebé. ¿Qué tipo de responsabilidades son a las que nos referimos? Pues si ya ha cumplido los 7 años puede colaborar en pequeñas tareas domésticas, como quitar los platos de la mesa, pasear al perro, ir a comprar el pan,... e incluso ayudar a cambiar las sábanas y el pijama,... siempre en un ambiente distendido, que el padre o la madre muestren su contento cuando el niño coopera con ellos, es decir, que se note que forman un equipo.
Relacionado con esto hay algo que funciona muy bien, y es crear un calendario en el que se coloca una estrella por cada noche seca y una vez conseguida cierta cantidad de estrellas le darán derecho a un premio. En lugar de estrellas pueden ser pegatinas, etiquetas, dibujos,... que sea el niño quien las escoja, que participe desde el principio. La felicitación es primordial cuando se consigue el éxito, por pequeño que sea. Con todo esto se consigue además potenciar la autoestima y mejorar las relaciones padres-hijo, y por supuesto dejará de sentirse culpable.
Otra cosa que se suele hacer es aumentar la capacidad retentiva de la vejiga, que puede hacerse junto con el estímulo de la responsabilidad.
Por un lado no intentar disminuir la ingestión de líquidos durante el día, es un método que nunca ha dado resultados positivos, aunque sí evitar que beba grandes cantidades en las últimas horas antes de ir a dormir.
En los primeros días medir el volumen de la orina y controlar el tiempo que transcurre entre una micción y otra. Entonces se anota el volumen máximo que ha conseguido retener y se utiliza como una “marca a batir”. No olvidemos que suele ocurrir que durante el día van muchas veces al baño y la cantidad es poca cada vez. Hay que conseguir que vaya aumentando el tiempo entre una y otra micción, animándolo a que lo haga hasta que esté verdaderamente incómodo. Al medir la orina conseguida, que será cada vez mayor, le animará a seguir reteniendo, a seguir enseñando a su vejiga.
Otro método es el llamado “zumbador eléctrico”, que es un aparato con dos electrodos que se fijan a los lados de la cama y que avisa al niño cuando empieza a mojarla con sólo unas gotas. Esto sirve para enseñarle a asociar las contracciones de su vejiga con la necesidad de ir al baño. Pero esto sólo funciona con una total cooperación del pequeño, ya que resulta un poco pesado y es más efectivo cuando ya ha cumplido los 7 años.
Por último, cuando todo lo anterior no ha funcionado de forma satisfactoria se puede recurrir a la medicación. Parece ser que este compuesto, llamado Imipramina, afecta a los estados de ensoñación y ayuda a que aumente la capacidad de su vejiga y disminuyan las contracciones.