10 de noviembre de 2014

LA RELACIÓN ENTRE ABUELOS Y NIETOS

1. EL PAPEL DE LOS PADRES PARA CON SUS HIJOS

Los padres tienen muy asumido que su papel como tales es el de educar a sus hijos, el de protegerles de los peligros pero no consentírselo todo. Hacer este papel no es nada fácil pues es una combinación que requiere de una “mano dura “ en muchas ocasiones y de flexibilidad en muchas otras. Todo ello para que aprendan el sentido de la responsabilidad, para que sean amables y educados con los demás, para que sepan defenderse ante los avatares de la vida, para que se sientan libres cuando lleguen a la edad adulta de decidir por sí mismos su propia vida, su propio futuro, lo que desean y no desean,...
No es nada fácil conseguir que se conviertan en personas responsables de sí mismos, respetuosos con ellos y los demás, que se valoren lo suficiente como para lograr lo que se propongan y que sigan para ello unas normas sociales y familiares. Familiares en el sentido de que las normas en cada casa se parecen en lo esencial pero tienen también muchas variaciones puesto que también los padres han sido primero hijos y han tenido unos padres que les han inculcado una educación determinada, unos valores peculiares para esa familia y que se diferencia en la forma de llevarlo a cabo de otras o simplemente son diferentes. Además de eso que hemos recogido de nuestra propia familia también hemos aprendido cosas de nuestro entorno, en el lugar donde hemos estudiado, nuestros amigos,... y todo ello también lo transmitimos a nuestros hijos.

2.- EL PAPEL DE LOS ABUELOS CON SUS NIETOS

Cuando este papel está cumplido y se llega a una edad más madura todos somos más flexibles si todo ha ido bien pues seguimos aprendiendo de la vida misma, de nuestras propias experiencias, de nuestros propios hijos también conforme van creciendo y vivimos sus diferentes etapas. Comenzamos a ser cada vez más comprensivos, más pacientes y valoramos más la vida y las pequeñas cosas que nos ofrece el día a día.
Es fantástico llegar a esta edad con toda esa experiencia aprendida y que puedas transmitírsela a tus nietos. Ellos recogen todo lo que les ofrece el entorno y puesto que los abuelos son personas muy importantes para ellos les escuchan con mucha atención pues siempre tienen algo que contar. Lo mejor de todo esto es que lo que cuentan está basado en la realidad y en muchas ocasiones es la realidad misma vivida en el pasado.
El sentido de la temporalidad en los niños se va adquiriendo con su madurez y para lograr aprender el paso de ese tiempo los abuelos pueden hacer una labor muy interesante. Les obligan con sus historias a situar la acción en una época determinada de su vida, y lo que sucedía socialmente hablando en ese momento, con lo que los niños aprenden historia sin darse cuenta. La comparación del pasado con el presente les hace ver las diferencias culturales, los avances tecnológicos, las formas en que han ido cambiando las diferentes sociedades,... es en definitiva muy enriquecedor porque de una forma simple y sencilla pueden ir y venir del pasado al presente y viceversa.
El modo en que los abuelos explican dichas historias es también interesante en sí mismo. Parece que el tiempo presente no tenga importancia, se toman el que haga falta para comentar, resolver dudas de los nietos, con toda la tranquilidad del mundo, sin prisas. Tienen en muchas ocasiones más tiempo libre y además, aunque sea poco el que disponen lo saben aprovechas más que nosotros.
Pero no estamos hablando solamente del aprendizaje cultural, la historia,... sino que es el sentido de la vida lo que más pueden enseñar. Además de la tranquilidad el hecho de disfrutar de las cosas, de las pequeñas cosas, de un buen desayuno, de un largo paseo, de hacer figuras con la tierra, de estar en contacto con lo que nos ofrece la naturaleza y despegarles más de lo individual y solitario del ordenador, por ejemplo. De enseñarles a fabricar sus propios juguetes, como ellos lo hacían cuando eran pequeños y no había tantos como ahora. Trabajar de forma divertida con las manos y al mismo tiempo ejercitar su mente, pensar, concentrarse, prestar atención,...
Añadir que todo esto se ofrece y se acompaña de mucho cariño, pero no es el mismo cariño que les dan sus padres, que tienen que estar pendientes de que no estén excesivamente mimados,.... Es un cariño y amor más tierno y por qué no, con muchos más mimos que son necesarios, pero de ellos, de los abuelos.

3.- DIFERENCIAS ENTRE LAS TRES GENERACIONES; ABUELOS - PADRES - NIETOS.

Nosotros los adultos estamos demasiado pendientes de los logros personales que aún estamos intentando conseguir. Vamos deprisa de aqui para allá, parece que nos falte el tiempo para hacer todas las cosas que nos falta por lograr. Entre esas cosas están nuestros hijos, que deseamos sean buenas personas, buenos estudiantes, que logren lo que se propongan en la vida. Intentamos “llegar” a unos objetivos premeditados y además tenemos prisa hasta llegar a esas metas.
Los abuelos, como que ya han conseguido todas o algunas de esas metas están en este momento viviendo la satisfacción del trabajo bien hecho, tienen la sensación de que ya se pueden relajar. Como su capacidad de aprendizaje no ha desaparecido y tienen más tiempo para ello ya pueden dedicarse a eso que tanto les gustaba y no hicieron en su momento por cuestiones de prioridades. Entre esas actividades está la educación y dedicación de sus nietos. Como están más relajados que antes pueden ofrecer su cariño de una manera mucho más relajada también.
Los nietos, claro está, son como “esponjas”, cada día quieren aprender más y más, están hambrientos de saber por esto es que los abuelos pueden enseñarles muchas cosas.

4.- DÉJENLOS QUE SE DIVIERTAN CON SUS NIETOS

Esa ternura de la que hablaba les permite ser de nuevo “niños”, en el sentido de que no les importa ya hacer el ridículo, ser ellos mismos sin tener que hacer un papel ante ciertas personas. Son capaces de divertirse tanto como los niños con cualquier cosa. Éstos ayudan a nuestros mayores a que no olviden el sentido de la vida, de la satisfacción de vivir, de disfrutar. Están recuperando eso que con los años se olvida y gracias a los niños vuelven a vivir y experienciar.
Para que se disfrute de todo ello a veces tenemos que saltarnos las normas que en casa se imponen, como llegar a una determinada hora. Se crea entre el abuelo y el nieto una especie de complicidad, hacen algo que no está permitido. O comprarle chucherías de vez en cuando sabiendo que los padres no quieren. Es en casa donde tienen que seguir estas normas, pero con los abuelos todo es distinto. Los abuelos también están cansados de seguir normas y ahora quieren hacer lo que les plazca. Ese contraste entre los padres y la casa de los abuelos también les ayuda a ver que las cosas son diferentes en cada casa y eso no significa que te las saltes también con tus padres. La cosa queda clara, aquí puedes hacer determinadas cosas que en casa de los papas no se puede hacer.