10 de septiembre de 2014

LA SEPARACIÓN DE PAREJA. CÓMO AFECTA A LOS HIJOS


1.- LA RUPTURA MATRIMONIAL Y SU SIGNIFICADO

Cuando una pareja se separa habitualmente ha habido un período de tiempo de reflexión en el que cada uno de los miembros valora los pros y los contras de esa decisión. En el caso de que haya hijos hace que en esa decisión se incluya la conveniencia o no para ellos de las consecuencias que podría llegar a tener. Es por esto que en muchas ocasiones la separación se produce mucho después de que haya aparecido la primera crisis. 

Se tiende a “aguantar” por ellos, aunque ya veremos que es inadecuado y en muchas ocasiones hasta contraproducente.
En el comienzo de la crisis aparecen muchas dudas y en la mayoría de los casos la pareja no se plantea la separación, aunque sea evidente que la convivencia es difícil y a veces intolerable. A medida que pasa el tiempo se van dando cuenta de la conveniencia de tener una vida aparte, separada de la pareja pues existe ya la necesidad de liberarse por las razones que sean, al menos siempre por parte de uno de ellos puesto que puede ocurrir que el otro miembro sí se sienta bien en esta relación.
Es difícil tomar esta decisión final y definitiva porque cuando se rompe con la pareja no sólo se rompe también con cierta rutina sino que de alguna manera se separan de otras personas al mismo tiempo. La familia de origen de tu cónyuge, es decir, los suegros, cuñados, sobrinos,...  y también las amistades comunes pues ahora se plantea de qué manera puedo seguir viéndolos pero sin que me encuentre en una situación embarazosa de ver a mi “ex”. Si para un adulto esto es difícil de sobrellevar imaginemos cómo le afecta a un niño. Para él/ella supone tener que renunciar al menos en frecuencia a los lazos estrechos que le unen a personas como sus primos, hijos de los amigos de sus padres,... y además al principio no entiende por qué tiene que ser así.
En estos casos debemos procurar que estas relaciones no se den por terminadas puesto que el niño/a necesita rodearse de personas queridas con las que puede contar. Para ellos es muy importante mantener un contacto con esas personas con las que comparte juegos y amistad pues de lo contrario podría vivirlo como un castigo y el consiguiente sentimiento de culpabilidad por la misma separación.

2.- ¿QUIÉNES SON LOS CULPABLES DE LA SEPARACIÓN DE PAREJA?

En el momento en que el niño/a se da cuenta de que algo va mal, que sus padres discuten muy a menudo, que se ofrecen malas caras el uno al otro, que ya no hay tantas muestras de cariño como antes,... es posible que piense que puede tener algo que ver en todo ello, ya que el estado de humor de éstos no es el mismo, están más tristes que antes, o más de mal humor y muchas veces el trato hacia los hijos también cambia sin darse cuenta. Aunque procures que no se note tu comportamiento no es el de antes, estás preocupado y no puedes evitar verte afectado, no podemos bloquear las emociones y olvidar que nos sentimos mal, angustiados, rabiosos,... por lo que está ocurriendo.
Esto no significa que debamos explicarle todo a los hijos en referencia a los problemas que vayan surgiendo en la pareja sino que cuando realmente hay una crisis importante es necesario dar una información real de lo que está sucediendo, para que ellos no se monten su propia fantasía equivocada.
Después de la separación hay que tener mucho cuidado en los cambios de humor de los niños. Para ellos es muy difícil entender que el concepto que tenían de familia ya no sirve, que ya no están unidos y por tanto puede aparecer un temor a que a él/ella le suceda lo mismo, que uno de los padres, o los dos, se separen de él/ella. Puede que se enfade más de la cuenta con uno de los progenitores o con los dos pues necesita buscar un culpable de dicha tragedia (si la vive como tal). Aquí intentaremos hacerle entender que no ha habido culpables en esta historia sino que existen unas desavenencias dentro del ámbito conyugal que se resuelven cuando se comienzan a vivir vidas separadas (evidentemente cuando no es una separación traumática).

3.- LAS SEPARACIONES DE PAREJA TRAUMÁTICAS

Cuando esa separación se produce por motivos más duros la situación se complica. Nos referimos a casos como abandono del hogar de uno de los miembros de la pareja sin previo aviso o cuando se viven maltratos constantes o existen problemas graves de dependencia a una sustancia tóxica sea alcohol u otras drogas u otros tipos de adicciones, que hacen que el comportamiento de esa persona sea desde ese momento muy diferente al que mostraban con anterioridad.
A los niños les cuesta mucho entender y en muchas ocasiones también a los adultos lo que ha ocurrido, por qué su padre o su madre se marchan de casa, maltratan a su pareja o han cambiado de repente. En todos estos casos ellos seguramente se sentirán culpables, al intentar dar una explicación a lo que ha ocurrido se incluirán en los motivos que llevaron a esa decisión.
Se trata de casos muy duros donde el miembro que queda tiene que acarrear con dichas consecuencias. Tratar de darle un sentido lógico a lo que ha pasado resulta casi imposible en muchos casos. Lo importante aquí es que se intente dar una explicación de responsabilidad en lo sucedido al que se ha marchado, ha maltratado o está enfermo pero no de culpabilidad absoluta pues eso creará un sentimiento de odio y rencor hacia el padre/madre que ya no está e incluso hacia el que queda.

4.- ¿ CÓMO EXPLICAR A LOS HIJOS NUESTRO INMINENTE DIVORCIO?

Lo más importante en estos casos es mantener un diálogo con ellos en el momento en que veamos necesario hacerlo. Lo que pretendemos sobre todo es desculpabilizar a los hijos de una responsabilidad que sólo atañe a la pareja.
Ser sinceros es lo más adecuado aunque no es necesario explicarles con todo lujo de detalles lo sucedido. Intentaremos dar una explicación que ellos puedan llegar a entender, dependiendo de la edad y del nivel madurativo de cada niño. Esto incluye el “no criticar” a la ex-pareja delante de los hijos pues eso creará una gran desorientación y no sabrá cómo actuar cuando se encuentre con el miembro criticado. Como será evidente que habrá cambios es importante que se le advierta de éstos, de cuándo verá a partir de ahora a su padre o madre, de que será difícil mantener ciertas relaciones anteriores aunque se procurará que sigan existiendo (primos, amigos,...) y sobre todo avisar que en algunas ocasiones posiblemente mostrarás cambios de humor pues te sientes triste, angustiado,... Cuando el hijo vea que su madre o padre se sienten mal sabrá por qué es y no se sentirán culpables por ello pues se les ha explicado lo que puede ocurrir.
Por último, intentar no posicionar a los hijos a nuestro favor. Si necesitamos que nos escuchen o apoyen busquemos otras personas, amigos que puedan hacer ese papel y se vean menos afectados por los comentarios de “desahogo”. Los hijos no tienen que estar de parte de nadie, no dejan de ser hijos  del otro.